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Cuerpo y tierra nuestro territorio

Posted 3-2-16

En la larga historia de Guatemala, las mujeres a menudo han jugado un papel especial. En el curso de los años, algunas de ellas han adquirido fama internacional, hasta un Premio Nobel de la Paz. De tal forma, mujeres guatemaltecas que sobrevivieron a los horrores de la guerra civil, han sido visibilizadas en todo el mundo. 

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En 2016 Guatemala recuerda que hace treinta años se firmaron los Acuerdos de Paz. Pero las heridas aún no han sanado. En octubre de 2015, Makrina Gudiel recibió el premio del Quetzal para los Derechos Humanos en Flandes, Bélgica en reconocimiento a su lucha incansable por desvelar la verdad sobre el pasado. Ella espera conseguir justicia para su hermano secuestrado y desaparecido y su padre, que fue asesinado. En este edición de nuestra revista, también queremos dar cobertura a algunas mujeres guatemaltecas menos conocidas. A veces, sus historias son muy parecidas, otras veces son sorprendentemente diferentes.

Ha surgido una generación de mujeres jóvenes, que solo conocen la guerra a través de los relatos de sus padres. Eso no quiere decir que no son muy conscientes de la desigualdad y el empobrecimiento que continúan afectando a su país. "La guerra continua bajo otras formas ...", dice Rebecca Lane al respecto. La violencia contra las mujeres generalmente se queda por debajo del radar, pero las cifras oficiales sobre el abuso sexual y los embarazos tempranos dicen mucho. "También sobre esto tenemos que hablar, aunque duela", dijo Rebecca. Hablar es el primer paso para sanar el cuerpo, a la familia y la comunidad.

Las mujeres indígenas Se destacan por su papel en la lucha contra el aumento acelerado de las concesiones mineras, la construcción de centrales hidroeléctricas, los monocultivos para la exportación del aceite de palma y la caña de azúcar y otros megaproyectos. Todos estos proyectos agudizan la escasez histórica de tierra fértil y el limitado acceso al agua y amenazan el buen vivir en las comunidades rurales. En los últimos años la resistencia a estas amenazas ha crecido cada vez más. Y en muchos de los conflictos por el uso del suelo y el ordenamiento territorial, las mujeres juegan un papel central. Exigen respeto a su territorio, información sobre los planes de las empresas, el derecho a ser consultadas sobre los planes de desarrollo y que se investiguen los posibles riesgos ambientales y de salud.

Hay una cosa que todas estas mujeres tienen en común. Quieren a su manera ser “actoras de cambio”. Algo les obliga a actuar en el nivel y en el sector donde pueden hacer rendir sus talentos. Para una es como miembro recién electo del Congreso, esperando luchar contra la corrupción generalizada. Para otras, es a través del arte, plástico, literario, musical o teatral. Jóven, vieja, activista, artista, política, escritora, madre o hija, indígena o mestiza, hetero o lesbiana, juntas forman una amplia gama de voces que luchan por un mundo diferente, donde se sustituye el lenguaje del poder por el lenguaje de la fuerza. Desde su condición de mujer sacan fuerzas para luchar por ese cambio y por una vida digna y buena para todas y todos. Feliz lectura!

Patricia Verbauwhede